El desafío de crecer en tiempos difíciles


La familia Ugartemendia llegó a Fernández en el año 1991 en busca de una fuente laboral. Las oportunidades que se le presentaron tanto a José Como a Dorita no fueron desaprovechadas y con incansables horas; días y noches de trabajo, lograron superar etapas difíciles y las peores crisis coronando el trabajo cotidiano con un amplio y moderno salón inaugurado recientemente.


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Recientemente la familia Ugartemendia habilitó un nuevo, moderno y amplio salón comercial justo al lado de su anterior salón de ventas de calle Dorrego entre Remedios de Escalada y Sargento Cabral de la Ciudad «Capital del agro». Este nuevo paso en el crecimiento de este emprendimiento familiar que lleva muchos años acompañando el desarrollo de la ciudad, significa sin dudas un verdadero desafío, aún más en tiempos de crisis «nos aventuramos en esta nueva locura, nos faltan algunas cosas pero ya queríamos inaugurar el local» cuenta Doña Dorita en entrevista con este medio.

Dorita Martínez y José Ugartemendia llegan desde Buenos Aires a Fernández en el año 1991 con muchas expectativas de trabajar, en aquel entonces, en la Fábrica “Treisi”. Con sus hijas en edad escolar y su hijo menor con tan solo un año, el matrimonio Ugartemendia empezaba a sembrar historia en la Capital del Agro. No todo salió como esperaban, claro, la perfección a ciencia cierta nadie sabe si existe.

Lo del trabajo en la “Treisi” no pudo ser, entonces Don José Comenzó a trabajar como encargado de un campo en Taboada, posteriormente como vendedor de un reconocido distribuidor local y así fueron pasando los días de esta gran familia recién llegada en los 90. Doña Dorita, como todos la conocen, inquieta trabajadora incansable, apenas le ofrecieron la posibilidad de instalar una carnicería no lo dudó y cuando menos lo pensó ya sabía cortar costeletas y era casi una carnicera experta en el corazón del barrio Independiente.



Con el pasar de los años, por una u otra razón ya se encontraban haciendo lo que nunca imaginaron y por lo que hoy son reconocidos; elaborando productos panaderiles casi de forma artesanal y valiéndose de escasas herramientas. Con el correr del tiempo entre alegrías y sinsabores, Doña Dorita recuerda que tuvieron que pasar por dos incendios que le significaron cuantiosas pérdidas materiales y económicas por cierto, pero nada pudo detener el trabajo constante y la perseverancia por sobre todas las cosas, llevando en lo alto la única bandera del trabajo y la honestidad como ejemplo para sus hijos que hoy siguen sus pasos, todos emprendedores exitosos conformando a la reconocida gran familia que supo ganarse el cariño de toda la comunidad.

Hoy a 28 años de aquel primer día en esta ciudad, ante una realidad económica nunca antes vista en el país, la familia Ugartemendia da un nuevo paso de progreso y crecimiento, desafiando todo pronóstico y valiéndose de su capacidad de trabajo y unión familiar como unica garantía, corona los años de trabajo con la inauguración de un Moderno salón comercial.



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